El líder siervo

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Enrique Ruloff

Capítulo 1 del libro "El líder siervo "

©2006 Fundación  Alianza

Capítulo 1

El siervo de Dios:
Principio esencial

 

Cuando pensamos en liderazgo, por lo general pensamos en habilidades funcionales. En pocas palabras, los requisitos básicos para ser un líder cristiano son: 1. Ser llamado por Dios. 2. Tener el carácter de Jesús. 3. Poseer habilidades funcionales. Podemos encontrar muchísima literatura sobre el llamado y las habilidades del líder, pero no así sobre mostrar el carácter de Jesús como siervo.
Gran parte de los libros que tratan sobre el liderazgo bíblico se remiten a los ejemplos de Nehemías, Moisés, David, Pablo y otros, al enfatizar las habilidades funcionales que tenían para delegar, organizar y llevar a cabo una tarea. Pero no hay mucho material acerca de las características del siervo. El presente libro tiene como objetivo enfocar la mira en los cuatro cánticos del “siervo sufriente” de Isaías, en los capítulos 42.1-9; 49.1-6; 50.4-11 y 52.13 – 53.12, y establecer un triángulo o una trilogía entre: el Siervo sufriente de Isaías, Jesús del Nuevo Testamento y nosotros.
El propósito de este libro es resaltar las características necesarias en un verdadero siervo. Para ello, inevitablemente, necesitamos observar al Siervo de siervos y Señor de señores, a Jesucristo.
Un conocido ensayo de un autor anónimo señala lo siguiente acerca de Jesús:

“Han transcurrido XIX largos siglos, y hoy el Señor es el centro de la raza humana y líder de la columna del progreso. Estoy absolutamente dentro de la verdad cuando digo que todos los ejércitos que jamás hayan marchado, todas las marinas de guerra que alguna vez se hayan formado, todos los parlamentos que jamás se hayan reunido, en conjunto, no han afectado la vida del hombre en esta tierra tan poderosamente como lo ha afectado aquella sola vida.”

George Buttrick, en un artículo publicado en la revista Life, agrega:

“Jesús dio a la historia un nuevo comienzo. En todas partes de la tierra, él está como en casa... El día de su nacimiento se observa en todo el mundo. El día de su muerte se ha hecho que se proyecte una horca en el horizonte de todas las ciudades.”

Aun Napoleón admitió:
“Conozco a los hombres, y les digo que Jesucristo no fue un mero hombre. Entre él y cualquier otro en el mundo no hay ningún posible término de comparación.”

La pregunta es: ¿Qué diferencia a Jesús de otros hombres de Dios que impactaron en la historia? Jesús definió su meta de una forma impactante: Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Marcos 10.45).
Esta descripción no se parece a la del personaje popular que nos hemos acostumbrado a oír o a ver en promociones de eventos cristianos. Por ejemplo: “Llegará a nuestra ciudad un reconocido conferencista, autor de numerosos libros y muy solicitado en todo el mundo.” Una presentación así nos hace pensar que recibiremos a una súper estrella cristiana.
Otra frase muy utilizada para presentar a alguien es: “Está entre nosotros un gran siervo de Dios.” Esto encierra una paradoja: si es siervo, no es grande; si es grande, no es siervo. Estas dos palabras nunca pueden estar juntas al referirse a un ser humano como nosotros. Esta clase de presentaciones está muy lejos de la forma en que Jesús se describió a sí mismo: “Venid a mí todos los que están cargados y cansados de sus trabajos... y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11.28-29). La mansedumbre y la humildad son calificativos aplicables al siervo.
A través de estas páginas quiero desafiarte a que abras tu corazón a lo esencial y trascendente. El enemigo quiere distraernos con actitudes de auto promoción, quiere que creamos que ministrar a multitudes es más importante que ministrar a personas. Pero para Dios tiene más valor nuestro corazón que nuestros dones; vale más lo que somos, que lo que hacemos. El Señor anhela que nos interesemos primero en él, antes que en las cosas que tienen que ver con él. Perder esto de vista es tan fácil como perder el norte en medio de un desierto.
Este libro es un aporte para ayudarnos a mantener nuestro corazón enfocado en lo que es esencial.


Charles R. Swindoll. Desafío a Servir. Puerto Rico, Betania, 1983. p. 155.

Ibid, p. 155.

Ibid, p. 156.

Ibid, p. 156.

Contenidos del libro

 

Prólogo............ 13

Capítulo uno... 17
El siervo de Dios: Principio esencial

Capítulo dos.... 21
El siervo de Dios: Imagen de su misión

Capítulo tres.. 31
El siervo de Dios: Relación con el Señor

  1. Dios lo llama
  2. Dios se complace en él
  3. Dios pone su Espíritu en él

Capítulo cuatro.......................... 45
El siervo de Dios: Características de su ministerio

  1. No grita
  2. No destruye al que está herido
  3. No se cansa ni desmaya hasta lograr su objetivo

Capítulo cinco 59
El siervo de Dios: Bases de su autoridad

  1. Despierta mañana tras mañana
  2. Oye bien
  3. Tiene lengua de discípulo
  4. Es obediente y avanza hacia la meta

Capítulo seis.. 73
El siervo de Dios: Respaldo de su ministerio

  1. Deja herir su cuerpo y sus mejillas
  2. Presta su rostro para las injurias
  3. Experimenta la injusticia a flor de piel

Capítulo siete. 87
El siervo de Dios: Contenido de su ministerio

  1. Trae justicia a las naciones
  2. Trae libertad a los presos
  3. Trae luz a los ciegos y a los

      que andan en tinieblas

  1. Trae sanidad a los enfermos

Capítulo ocho 105
El siervo de Dios: Promesas para su ministerio

  1. Dios lo sostiene y lo guarda
  2. Dios lo pone como pacto para el pueblo
  3. Dios lo justifica
  4. Dios lo pone en alto y lo prospera
  5. Dios lo resucita

 

Capítulo nueve........................ 127
El siervo de Dios: Propósitos de su ministerio

  1. Reconoce a Dios como Señor del universo
  2. Da gloria
  3. Ofrece alabanza

Conclusión... 135

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